dimecres, 14 de febrer del 2024

"ferviente defensora del amor y de las letras" y "joven poeta". Algunos versos para leer solo, acompañados, en pareja o en grupo. Para regodearse, degustar y regalar. Para mimarse y mimar.



 Elegía del recuerdo imposible – Jorge Luis Borges 

Qué no daría yo por la memoria 

de una calle de tierra con tapias bajas 

y de un alto jinete llenando el alba 

(largo y raído el poncho) 

en uno de los días de la llanura, 

en un día sin fecha. 

Qué no daría yo por la memoria 

de mi madre mirando la mañana 

en la estancia de Santa Irene, 

sin saber que su nombre iba a ser Borges. 

Qué no daría yo por la memoria 

de haber combatido en Cepeda 

y de haber visto a Estanislao del Campo 

saludando la primer bala 

con la alegría del coraje. 

Qué no daría yo por la memoria 

de un portón de quinta secreta 

que mi padre empujaba cada noche 

antes de perderse en el sueño 

y que empujó por última vez 

el 14 de febrero del 38. 

Qué no daría yo por la memoria 

de las barcas de Hengist, 

zarpando de la arena de Dinamarca 

para develar una isla 

que aún no era Inglaterra.

Qué no daría yo por la memoria (la tuve y la he perdido) 

de una tela de oro de Turner, 

vasta como la música. 

Qué no daría yo por la memoria de haber oído a Sócrates 

que, en la tarde la cicuta, 

examinó serenamente el problema de la inmortalidad, 

alternando los mitos y las razones mientras la muerte azul iba subiendo desde los pies ya fríos. 

Qué no daría yo por la memoria de que me hubieras dicho que me querías y de no haber dormido hasta la aurora, desgarrado y feliz. 




La luz de la luna – Claudia Masin

Hay quienes no formamos parte de la especie más que como el error,

la anomalía que confirma la precisión 

y el equilibrio de las cosas.

Como las crías enfermas, 

defectuosas, que las perras apartan alzándolas del cuello con la boca, 

no se espera de nosotros ninguna fortaleza ni coraje.

La mayoría de las veces no hace falta matarnos: el cuerpo vaciado del amor 

y del deseo de los otros pasa rápido. Una mancha en el cielo 

que pocos llegan a ver antes de que se apague a miles de años luz, sin poder hacer contacto con la tierra, 

sin que nadie la extrañe.

Pero a veces, contra todas las probabilidades,

una raíz crece desaforada, sostenida en el aire hasta clavarse en la materia, 

arrastrada por un deseo salvaje,

por el empuje de la vida que resiste aunque sepa que en ese esfuerzo descomunal

corre el riesgo de –finalmente- quebrarse.

Dejá que tu cabeza descanse en mis manos, me dijiste, prometo 

no soltarte. Y yo, que lo único que sabía era que había que escapar del amor como quien escapa 

de una pedrada en el pecho, un golpe bien dado en el lugar

más vulnerable, me quedé 

sin embargo en ese abrazo y fui curado de las enfermedades de los otros, de lo que hicieron conmigo 

para salvarse. No hizo falta que nadie más me tocara. Un cuerpo 

sostenido en otro cuerpo se vuelve una casa.




XIX – Alfonsina Storni 

Amo y siento deseos de hacer algo extraordinario. 

No sé lo que es. 

Pero es un deseo incontenible de hacer algo extraordinario. 

¿Para qué amo, me pregunto, si no es para hacer algo grande, nuevo, desconocido?




Si yo tuviera un corazón – César Fernández Moreno

Yo tenía una melodía 

íntima poderosa 

ahora quién la escuchará 

soy un disco semicircular 

ando fuera del tiempo 

como una barca por el aire 

derivó suelto disponible 

a trechos arrastrado por el viento 

de los que siguen su camino 

por dónde va mi tiempo 

en el ayer lo escucho 

girar perseverante 

su piñón inconexo 

luego es antes 

después es nunca 

ya soy una burbuja 

una gota que cae 

que se evapora ya 

mis noches y mis días 

cubos negros y blancos

se disponen en fila 

habitados por nadie 

pero donde uno acaba y otro empieza 

donde una yerma cara de luz 

limita con una yerma cara de sombra 

allí brota un manantial de tu recuerdo 

se multiplica y crece 

hasta que todo es un río de alcohol o de miel 

avanzando impetuoso entre el sol y la luna 

por qué necesitaba hundir la cara en vos 

por qué razón el mundo era como tu pecho 

qué fuerza me lanzaba en esa dirección 

en forma de cometa hacia tu fondo 

habíamos decidido cortar el mundo en dos mitades pero yo vuelvo a mezclar la mía con la tuya 

y te digo te quiero 

ahora que tu oreja escucha otra almohada 

te digo te quería 

quería no quererte 

te hubiera querido si hubieras llegado a tiempo 

qué tardecitas las de entonces 

qué otoños a lo largo de la avenida que entonces tenía otro nombre todavía se podía conseguir casa fácilmente 

conseguirme fácilmente 

yo era sencillamente la foto de mi libreta de enrolamiento el menor soplo de viento me dejaba desnudo 

si te hubiera encontrado bien temprano un sábado de aquellos pero entonces eras ridículamente chica todavía sin pechos 

no supimos nadar por el mismo andarivel de tiempo

quedamos mal situados para abrazarnos 

nuestro amor fue el roce anómalo de dos planos de tiempo perdido no atinamos a ser el uno para el otro 

tu ausencia es inaudita 

por qué no estás ahí hablando con voz que se te cae y rutinario yo la alzo con tus gestos desacertados forzando tu belleza 

con las extensas zonas animales de tu cuerpo 

cómo sostenerme la cabeza con manos que no te previamente acariciaron para qué dibujar esta letra con tu caligrafía 

sin vos el cigarrillo se me extravía en remotos ángulos del cenicero 

yo quería adherirme a tu piel inmortal tocarte bien 

te podía rodear con mis hombros cubrir con mi altura 

pero vos eras pura irreductible como un elemento 

y yo siempre llevaba guantes 

cómo entregar un corazón ajeno 

como anegarme si ya estaba ahogado 

una bala perdida solo mata una vez 

por eso te dejé para siempre en la cola del colectivo 

por eso te encerré en el ascensor y te dije planta baja a través de las rejas por eso voy dando tumbos sobre las copas de los árboles buscando un pelo de tu trenza 

aunque no sea el más precioso 

para colgarme de una vez





 Mary Oliver  

Dos o tres veces en mi vida descubrí el amor. 

Cada vez pareció que iba a resolverlo todo. 

Cada vez resolvió una buena cantidad de cosas 

pero no todo. 

Y sin embargo me sentí agradecida como si de hecho, 

verdaderamente, hubiera resuelto todo.

divendres, 19 de gener del 2024

 La Ocupación

Ojalá algún día liberarse de tal manera sobre él. (siempre es sobre él. V.)

Todos mis pensamientos y acciones estaban completamente colonizados. 

Contemplaba desde fuera la superioridad compensadora que habría podido encontrar frente a esa mujer, en ciertas ocasiones sociales, por el reconocimiento de mi trabajo. Ese imaginario de los otros, su mirada, que tan reconfortante resulta figurarse, calcular, que tanto halaga la vanidad, no tenía ningún poder contra su existencia. En ese vaciado de uno mismo que son los celos, que transforma toda diferencia con el otro en inferioridad, no era solo mi cuerpo, mi cara, los que resultaban devaluados, sino también mis actividades, todo mi ser. Llegaba hasta sentirme mortificada porque podía ver en casa de la otra mujer la cadena de televisión Paris-Première que yo no captaba. Y me parecía una prueba de distinción intelectual, una señal superior de indiferencia por las cosas prácticas, que no supiera conducir y que nunca se hubiera sacado el carnet, a mí, que fui feliz de poder obtenerlo a los veinte años para ir a ponerme morena a España como todo el mundo. 


El único momento de júbilo era cuando me imaginaba que la otra mujer descubría que él seguía viéndose conmigo, (...). Sentía una gran relajación física, me sumergía en la beatitud de la verdad revelada. Por fin el sufrimiento cambiaba de cuerpo. Por un momento soltaba el lastre de mi dolor al imaginar el suyo. 


Sin duda, el mayor sufrimiento, como la mayor dicha, viene del otro. Entiendo que algunos lo pongan en duda y se esfuercen por evitarlo amando con moderación, privilegiando un acuerdo de intereses comunes, la música, el compromiso político, una casa con jardín, etc., o multiplicando las parejas para practicar sexo, considerándolas como objetos de placer sin conexión con el resto de la vida. 


    La Resignificación;
Todas sus frases eran materia de desciframiento constante, de interpretaciones que, al ser imposibles de verificar, se convertían en un auténtico suplicio. Las que, en un principio, me pasaban desapercibidas, surgían por la noche para torturarme con un sentido repentinamente claro y desesperante. La función de intercambio y de comunicación que se atribuye en general al lenguaje pasó a un segundo plano, sustituida por la de significar, y significar solo una cosa, el amor de él por ella o por mi. 


(...) "aceptas la sujeción de esa mujer como nunca habrías aceptado la mía". Esa verdad me parecía más irrefutable aún por el hecho de que estaba lastrada por el deseo de herir, de obligarlo a rebelarse contra una dependencia que yo le evidenciaba. Me satisfacían mis palabras cuidadosamente elegidas, mi formulación concisa, y me habría gustado proferir de manera fulgurante la frase "asesina", transportar mi réplica estudiada, perfecta, del teatro del imaginario al de la vida. 


    La disolución del significado de las cosas en el tiempo:
Hacer algo absolutamente, y hacerlo en el acto sin soportar la menor dilación. Me sentía dominada por esa ley de la urgencia que caracteriza los estados de locura y de sufrimiento. Tener que esperar a la siguiente llamada telefónica para soltarle la verdad que acababa de descubrir y formular me resultaba insoportable. Como si esa verdad pudiera dejar de serlo a medida que pasaban los días. 
Al mismo tiempo, estaba la esperanza de deshacerme de mi dolor por una llamada de teléfono, una carta, la devolución de nuestras fotos juntos, para terminar, definitivamente, con esa obsesión. Pero también, quizá, en el fondo el deseo de no lograrlo, de conservar ese sufrimiento que, entonces, hacía que el mundo adquiriera un sentido. Puesto que la verdadera finalidad de aquellos gestos era obligarlo a reaccionar y a mantener así una relación dolorosa. 


[Yo siempre he esperado muchísimo del placer sexual, aparte del placer en sí. El amor, la fusión, lo infinito, el deseo de escribir. Lo mejor de cuanto llevo conseguido hasta hoy creo que es la lucidez, una especie de visión del mundo súbitamente sencilla y despojada de todo sentimentalismo. ]


    El dolor (siempre desproporcionado pensando en él.)
Tumbada bocabajo, percibí debajo de mí, en forma de alucinaciones, unas palabras que tenían la consistencia de las piedras, de las tablas de la ley. Sin embargo, los signos danzaban y se juntaban, se dislocaban como los que flotan en la famosa sopa de letras. Tenía que atrapar costara lo que costara, aquellas palabras, eran las que necesitaba para liberarme, no había otras. Tenía miedo de que se me escaparan. Hasta que no las escribiera, permanecería presa de la locura. 


    La escritura (el acto)
Escribir ha sido una manera de salvar lo que ha dejado de ser mi realidad, es decir una sensación que se apoderaba de mí de la cabeza a los pies en la calle, pero que se ha convertido en "la ocupación", un tiempo circunscrito y concluido.

He acabado de extraer las figuras de un imaginario librado a los celos, de los que fui presa y espectadora, de clasificar los tópicos que proliferaban sin control posible en mi pensamiento, de escribir toda esa retórica interior espontánea, ávida y dolorosa, destinada a obtener a cualquier precio la verdad, y la felicidad. He conseguido llenar con palabras la imagen y el nombre ausentes de la que, durante seis meses, siguió maquillándose, acudiendo a sus clases, hablando y corriéndose sin pensar que también vivía en otro lugar, en la cabeza y en la piel de otra mujer. 




me cuesta dejar de leer a a.e.. almaceno sus libro como si fuera mi propio pensamiento. yo incapaz de generar uno propio ya que me lo ha colonizado la misma obsesión. leo y releo todos sus libros, convenciéndome a mi misma de que no soy la única loca en el mundo. su pensamiento ha justificado toda mi forma de ver. su literatura me ha formado como persona. sus ideas se han convertido en propias. intento aprenderme de memoria sus libros, de esta manera me conozco mejor y, lo mas importante, empiezo a entender a esa persona.

dimecres, 3 de gener del 2024

Sobre l'Amor i l'enyorança -- Theodor Kallifatides


Constantin Cavafis ** Kavafis

La solitud.
Quan no pots sortir de la letargia.
Penso en tu.
Podia pensar amb tu tant com em vingués de gust. Ella volia que ell la toqués.
No vaig fer res. em vaig estirar al llit.
El poema de Kavafis sempre em consolava.
Tracta d'un jove d'un poblet moix i ensopit que somia en l'amor i en una gran vida. 

 

I pugui anar a ciutat, aixi, a llançar-se

de dret al moviment i a la llicència;

                              en el poble ensopit on ell espera

                               s'ha deixat caure sobre el llit, aquesta nit, pres per l'amor, 

                               Tota la seva joventut encesa pel desig carnal, 

                               en una esplèndida tesor tota la joventut esplèndida.

                               I dins del somni el goig l'ha visitat; dins del 

                               somni veu i té el cos, la carn que delejava.  


Una cosa és oblidar algú i una altra intentar-ho. La primera passa per si sola a vegades. La segona exigeix decisions reiterades que al principi són fàcils de prendre perquè estàs ferit, enfadat, amargat, decebut. Tot això passa ràpid i aleshores comences a preguntar-te quin sentit té intentar oblidar algú que t'agrada recordar. 

L'oblit automiposat requereix un mètode. 

                      


divendres, 29 de desembre del 2023

 Estoy agotada. Cansada de desear pero no tener, de esperar y que no llegue, de buscar y no encontrar. Estoy cansada de que lo viejo no termine de morir y que lo nuevo no acabe de nacer. Cansada de tocar apenas un poco con los dedos y luego nada. No consigo aterrizar, ni agarrarlo con fuerza entre mis brazos, ni dejarme reposar, ni besar convencida de que no será la última vez.

En nuestras discusiones interminables en mi círculo social, se abordan temas desde varios enfoques y se fundamentan en diversas teorías sobre modelos relacionales y la creación y transformación de estos. Evitando ser dogmática en cuestiones que remiten a la grandísima complejidad humana y a los vínculos que se establecen entre personas de manera explícita o implícita, pero sobre todo, en relación con la juventud y la confusión, solo puedo decir: no sé nada.

Es cierto, no sé dónde se dibujan las líneas, no sé si tú quieres que haya límites, no sé si yo quiero que los establezcamos, no sé si debemos ponerle nombre a lo que hacemos juntos y a lo que somos el uno para el otro. Es demasiado. Todo parece abrumador cuando aún no tengo ni veinte años. Como decía Alejandra Pizarnik en sus poemas: “Señor/Tengo veinte años/También mis ojos tienen veinte años/y sin embargo no dicen nada. Señor/He consumado mi vida en un instante/La última inocencia estalló/Ahora es nunca o jamás/o simplemente fue.”

Es demasiado hablar de lo que siento cuando lo que siento tiene tantas implicaciones, tantas consecuencias si se expresan abiertamente. De repente, se abre un abismo entre nosotros y pensar si saltar o no genera sudores fríos en la espalda. Siento cosas. Las veo en mis manos temblorosas, en mis ojos brillantes, en mi piel que se eriza cuando la tocas. Las noto en la resignificación de todo lo que remite a ti, y no puedo detenerlo, tampoco sé si quiero hacerlo. Así que dejo pasar ante mis ojos un desfile de luces, ensoñaciones y deseos de luna llena en los que apareces por primera vez, te giras y esperas a que te siga, pero no puedo, aún es demasiado pronto.

Se habla, se comenta, se desmitifica el amor romántico, se habla de no-monogamias, se horizontalizan los afectos, se desmantela la jerarquía que organizaba el cariño de una pareja por encima del cariño de un amigo y de todos los demás. Tener una pareja ya no es, o no debería ser, sinónimo de éxito personal; de la misma manera, no tenerla o que se rompa tampoco es sinónimo de fracaso. Y trato, con todas mis fuerzas, de subirme a este carro.

Que le den a la familia tradicional, a los modelos normativos de pareja (especialmente a los cis-hetero) y a la convención. El ser humano, los vínculos que creamos y el amor que tejemos entre nosotros son mucho más ricos que estas rígidas casillas que nos limitan y coartan. “Pedir salir es muy viejo ya”, le escuché a una amiga decir el otro día. Y yo me pregunto, ¿a qué le tenemos miedo?

No me gustaría ser yo quien comience una de esas frases de “el amor es…” que acaba en una retórica peligrosa y cae rotundamente en esencialismos, porque una cosa así precede antes por su existencia que por su esencia. El amor, claro está, puede ser muchas cosas y también puede no serlas. Pero cuando ese amor está gestándose, cuando apenas comienza a echar raíces, no recibe un nombre tan grave. De hecho, queda innombrado y por eso quizás sea tan difícil hablar de él.

Somos tan dueños y señores del lenguaje como esclavos al ligarnos permanentemente a esas palabras dichas o no dichas, que nos vinculan o no, que forman ideas o las disuelven y remueven sentimientos, pero de las que preferiríamos no liberarnos, porque cuando algo, sea lo que sea, no tiene una etiqueta, que no deja de ser una frontera léxica, nos asusta, nos repele, nos pone en tensión.

De repente, lo empírico, como que tú y yo nos estemos mirando tumbados en la misma cama, como que me acaricies la mejilla y yo sonría, necesita un no-sé-qué que le de forma, y si no ahora, en un tiempo. De repente, lo que se puede ver, escuchar, palpar y saborear necesita un sentido. Que la lengua se mueva un poco más, te pido, y que lo haga acompasando a esto que crece y se arraiga en mis entrañas cada vez que nos miramos.

Por desgracia, así no funciona. No basta con coincidir y, a través del intercambio de tiempo, secretos y fluidos, llegar al acuerdo de que, efectivamente, esto es amor. Muchas veces hay amor antes de que esto suceda, muchas veces se encuentra en el esfuerzo que hago por recordar cómo te gusta el café o saber si prefieres la pared o el pasillo cuando dormimos juntos; está en el cepillo de dientes que guardas para mí en tu casa o en las frases que recuerdas que dije hace un mes. Muchas veces hay amor antes de lo que consideramos amor, pero esto no somos capaces de nombrarlo.

Son cuidados que a veces oscilan entre la sexualidad y el afecto, que mezclan lo sincero con el deseo, que, si bien en teoría no deberían tener una connotación engañosa, en la práctica me gustaría saber si esto es solo para echar un polvo o no. Lo sincero, me hace gracia esa elección de palabras, como si el hecho de que esto derive en algo más serio fuera exclusivamente positivo, porque debería implicar que existe una responsabilidad de ambos sobre nuestros actos. Sincero porque no me estás tomando por tonta y deseo porque solo es sexo. Así va la cosa.

Reconocer esa tensión, comprenderla sin tratar de resolverla apresuradamente o negarla, es por lo que hoy escribo estas palabras. Saber y poner en relieve que existió un amor, aunque este no se haya desarrollado en otros aspectos en profundidad, aunque no exista más esa proyección futura del mismo, ya sea porque uno de los dos no estaba interesado en continuarla, ya sea por alguna otra razón. Los por qués muchas veces merecen ser guardados para uno mismo, aunque prefiramos largas explicaciones sobre por qué comenzó a torcerse todo.

Asimismo, como ahora es nunca o jamás o simplemente fue, la destrucción del mismo vínculo, de cualquier tipo, no solo supone la muerte de un lenguaje común e íntimo, sino también de la posibilidad de que este crezca y se reproduzca. Aquellas bromas internas quedarán congeladas entre el tiempo y el espacio en el que pudimos reírnos juntos, los juegos, las ironías, los besos y las mordidas en la cara solo quedarán en el momento en que se produjeron. Quizá sea eso lo que más me jode de todo esto, que ya no voy a provocar más tu risa.

dissabte, 19 d’agost del 2023

 "... y necesito verte, 

pero no te veo, 

y necesito escucharte, 

pero no te escucho, 

y necesito tocarte, 

pero no te toco, 

y necesito pensarte, 

y es lo único 

que hago..."

divendres, 11 d’agost del 2023

 L'avanç de la vida

entre dues imatges

em resulta des de fa temps

invisible.


Vull que et buidis

de plaer 

damunt meu

dins meu

el desig que sento pel teu cos em fa aliena a qualsevol sentiment de dignitat. 



Em sembla natural buscar

refugi

amb algú

amb qui

has compartit el propi sexe.

Només és la memòria dels cossos.

Entro en deliri per la pèrdua d'aquest abandonament injustificable. 


Em nomenoabandònica oficial. 

perduda

no actua

existeix

és.


Un intent d'experimental el meu passat a través de l'escriptura del present.

Una acció passada però no sentida. 


Revisar el teu record a través de l'art fotogràfic és la meva única sortida... si és que n'hi ha...


Però per a què escriure sinó és per a desenterrar coses, fins a una sola, irreductible a explicacions de tota sort, psicològiques, sociològiques, alguna cosa que no sigui el resultat d'una idea preconcebuda ni d'una demostració, sinó del relat, alguna cosa que surti dels repliquis escalonats del relat i que pot ajudar a entendre, a suportar, la qual cosa succeeix i el que es fa.

dijous, 10 d’agost del 2023

🌠

El que sovint s'espera massa,

l'alegria que es desitja massa

m'atordeix i soc incapaç de sentir-la

quan arriba.

--

M'ha enriquit amb les seves experiències. M'han donat vida. 

La vida m'estava enfonsant. 

Vaig adquirir una fortalesa gràcies a la qual allibero les meves passions i els meus instints sense morir, com abans. 

Una sinceritat de la derrota. Marxar era fàcil. Viure sense un déu és més difícil. 

L'embriaguesa del triomf és major que l'embriaguesa del sacrifici. 

Ja no necessito fer tan per a ocultar l'inutilitat dels meus canvis interns, substituir per a comprendre.

Necessito fer poc però aquest poc m'exigeix un gran esforç. 

--

Asseguda a la nit.

Records de les seves mans, carnoses, les puntes dels seus dits, idealistes.

Com repassen el perfil del meu cos, com enfonsa el seu cap.

Fins que sentí vertigen.

Havia perdut el cap.





--

Dins el meu cap hi ha un centre de control. 

Una tensió de superactivitat, de superexpansió.

El desig d'arribar de nou...

divendres, 4 d’agost del 2023

Tiempos🍃

 Lo viviente, con excepción de lo humano, administra el tiempo de forma no dramática.


Enero, acoge la transparencia más líquida del año. 

Febrero promete, pero lo hace tiritando de escalofrío.

Marzo se apoya en el mejor bastón. La estatura de la luz crece un poco cada día. 

Abril se cita con la lluvia y juntos abren de par en par las puertas de todos los horizontes para que pase la vida. 

Pasearse por Mayo es como hacerlo por los ojos de él, tu él. 

Junio es un mes frontera. A partir de él todo es futuro. Antes, todo pasado.  

Julio incrementa el repertorio del calor: suda hasta el aire y crea esas reverberaciones que fantasmean en el horizonte. 

Agosto, el calor despierta la chicharra y acuesta a todo lo demás. 

El acurrucado murmullo de la vida vuelve a hablar, alto y claro, en Septiembre.

Por suave, lento, tenaz y cumplidor Octubre es un mes sabio. 

Parece un incendio, pero es que está apagándose el bosque: Noviembre

Diciembre hospeda muchedumbres de aves y de soledades.